jueves, 26 de enero de 2017

MALA SANGRE (Carta de agradecimiento)


Cuando una empieza a escribir una historia, tenga la longitud que tenga, esté en el formato que esté, siempre tiene un puñado de incertidumbre y una sola seguridad.
Las incertidumbres siempre son las mismas:
-¿La querrá alguna editorial?
-¿Le gustará a la gente?
-Será digna de que entre en vuestra casa.
La seguridad siempre es la misma: La escribo porque me quema dentro.
Mala sangre surgió de mi amor a Sam Peckinpah, a John Wane y aquellas tardes de sábado de la infancia. Todo sumado al que le profeso a otro autor que ahora no os puedo desvelar.
Lo cierto es que cuando se la mandé a Jose (José del Río Fortich), alias Apache, y me dijo que la quería me sentí sorprendida y halagada a partes iguales porque es una editorial que me toca muy de cerca y lo hace muy bien. Jesse Delanny no podía caer en mejores manos.
Luego se fueron uniendo amigos, escritores a los que admiro y que quisieron dejar su opinión sobre la novela impresa en ella. La felicidad fue máxima al ver los comentarios.



«Carmen Moreno combina delicadeza y tensión

en una novela excelente, con una trama subyugante, repleta de escenas emocionantes y aterradoras.
Una nueva forma de escribir que la confirma como la nueva dama del terror.»
David Jasso 


"La primera buena/gran sorpresa del año.” 
Elia Barceló

"Te preguntarás cosas, sí, pero también temerás a esas preguntas mientras te conducen, de manos de una pluma privilegiada, por un inquietante tobogán de inquietud, oscuridad e intrigas hasta el final.”
Carlos Sisí

“Querrás adoptar a Jesse Delany; estarás loco si lo haces.”
alberto M. C
aliani 

Ahora la novela ya ha llegado. Ahora, sí, tiene que pasar la prueba de fuego que sois vosotros los lectores. Yo solo puedo dar las gracias y seguir trabajando sin prisa, pero sin pausa.
La suerte nunca está echada porque la suerte sois vosotros, lectores sin los que ninguno de los que pretendemos ser escritores sería nada.
Ojalá la disfrutéis.
De antemano y con la felicidad de saber que voy a compartir un trozo de mí con vosotros, solo puedo daros las gracias.

Toca cabalgar. Nos vamos a 
Donostia del 3 al 5 de febrero
Madrid 7 de febrero (presentará Alberto Caliani)
Murcia 4 y 5 de marzo (presentarán Carlos Lluch y Javier Trescuadras)
Málaga 11 y 12 de marzo (presentará Carlos Sisí)



Mala sangre
«En el oeste, cuando la leyenda supera a la verdad, publicamos la leyenda.»


La nueva novela de Carmen Moreno

te emocionará y te hará temblar de terror.

Título MALA SANGRE

Autora Carmen Moreno
Prólogo Sofía Rhei
Portada Edu Quiza

Colección Pluma Terror, n.o 4

Tamaño 150 x 210 mm

Páginas 248 páginas
ISBN 978-84-946258-4-8
EdiciónPrimera
Precio 16,95 euros

Publicación 1 de febrero 2017 
Clasificación Fantasía (FM) Western (FJW)
IBIC APACHE LIBROS

Contacto de prensa
(Ejemplares y entrevistas con la autora)
Escribir a info@apachelibros.com Llamar a 677056243

Cuando todo sucede, cuando después de una guerra la vida te obliga a ser un tipo normal, aunque ya jamás puedas serlo; cuando la mayor de las crueldades provie- ne del mayor de los amores, la lucha por la supervivencia es lo único que puede mantenerte en pie.
En Waukegan, un pequeño pueblo de Illinois, la fuerza lo es todo. El teniente William C. Delany, excombatiente de la Guerra de Secesión junto a Abraham Lincoln, se esfuerza en hacer de su hijo un «hombre». Mientras la vida parece transcurrir sin demasiada prisa en el pueblo, la llegada del nuevo médico marcará un cambio importantísimo en la vida de Jesse Delany, hijo del teniente, amante de los libros y superviviente nato.
Pronto, la normalidad se rompe en Waukegan. Desapariciones, extraños asesi- natos que nadie comprende y, sobre todo, el descubrimiento de los secretos más terribles que esconde el alma humana, convierten las calles del pequeño pueblo en un aledaño del infierno.
 en un aledaño del infierno. 

miércoles, 23 de noviembre de 2016

PERMENECER (POR CARMEN MORENO)

Me quedé.
Es cierto. Me quedé a su lado. Me quedé porque todos me decían "¿adónde vas a ir tú con cuarenta años, mujer?". Me quedé porque me llamaba mi hermana para recordarme que "una se casa para toda la vida y ya sabías cómo era. Porque a él siempre le gustó beber. Y el juego. El juego también le gusta".
Y, sí, me quedé a su lado.
Yo miraba a Ernesto, que es igual que su padre. Así, morenito con los ojos verdes  y una sonrisa que cautiva a la persona con el corazón más duro. Pero, luego, la retranca. Esa maldad que le nace a mi hijo no sé de dónde.
Le pegaba, claro. Igual que a mí. Y Ernestito se rebelaba. Le gritaba a su padre que parara: "¡Para, papá, la vas a matar!". Yo le oía gritar. Comenzó a gritar eso con ocho años. Antes no. Antes se escondía en su habitación, debajo de la cama.
Qué mayor se hizo de pronto... Ocho años no son nada y él ya tenía una obligación grande: salvarme.
Me quedé, tiene usted razón. Por arrastrada, eso piensa, pero lo hice porque no tenía donde caerme muerta, porque a mi niño no le faltase un plato de comida.
Pero aquel día yo dije basta. Usted cómo va a saberlo si no estaba allí para escucharme. Él me tiró al suelo, me cogió del pelo y me golpeó dos veces la cabeza contra el mueble. Ernestito saltó sobre su espalda y le dio un mordisco en el cuello. Él lo lanzó lejos. Mi niño se estrelló contra la nevera y se quedó sin respiración. Le vi amoratarse, no rompía a llorar, me miraba con aquellos ojos suyos tan abiertos, tan aterrados.
Me levanté como pude y corrí hacia Ernestito. Sentí una patada en la espalda y caí. No llegué a abrazarlo. Ni siquiera sé si llegué a tocar el suelo de nuevo cuando sentí la primera puñalada en las costillas. Creo que grité, no lo sé con certeza.
De las otras seis apenas me enteré. Yo ya no era yo, era un amasijo de carne y sangre derramada.
Ustedes saben tanto de locura...
Yo me quedé a su lado porque no tenía donde caerme muerta, porque mi hijo tiene que comer tres veces al día, porque "¿Adónde vas a ir tú ahora, hija mía? Tu sitio está a su lado. Mira que las de hoy en día ya no aguantáis nada".
Me quedé porque no tenía adónde ir.
Mírenme ahora, limpio casas y vivo sola con mi hijo. Escondida para que no me encuentre. Ernestito y yo vamos tirando. El miedo es otro, es distinto. Ustedes lo llaman salir adelante, yo salir por la tangente.
Yo me quedé, dígalo bien fuerte, doctor, y añada que al quedarme estuve a punto de perder la vida, casi pierdo a mi hijo y todos los días en los que fui, de alguna manera, la sombra de la mujer que cuando era niña soñaba.

miércoles, 3 de febrero de 2016

WALTER SICKERT

PARA EL PROYECTO DE VERKAMI, SHERLOCK HOLMES Y LAS SOMBRAS DE WHITECHAPEL

Especialmente para Javier Ikaz


De padre alemán y madre anglo-irlandesa, Walter Richard Sickert era hijo y nieto de pintores, aunque probó suerte en los primeros años como actor en la compañía de sir Henry Irving. 
Ya centrado en su carrera pictórica, conoce a Degas en París que se convierte en una de sus mayores influencias. Su obra ofrece una visión muy personal post-impresionista, llenando las escenas de sombras. Sus cuadros adquieren un efecto extraño y poco realista que le servirá para crear una firma propia.
Su amor por el teatro se traslada a sus cuadros representando escenas de teatros de variedades londinenses.

Su gusto por los asesinos y los hechos macabros comenzó con su cuadro Crimen de la ciudad de Camden, que refleja el asesinato de una prostituto. Esta escena fue recurrente, no fue algo puntual. Es un cuadro que a veces expone con el título ¿Qué tenemos que hacer por el alquiler? y otras con el primer título. El juego de interpretaciones múltiples fue un juego habitual dentro de la literatura victoriana.


Pero, ¿cuándo se convierte Sickert en sospechoso de ser Jack el Destripador?
Fue el propio pintor el que da un paso adelante, deleitándonos con un truco de prestidigitador, afirmando que se había alojado en el cuarto que utilizó el Destripador.
El propio pintor hacía circular comentarios en reuniones sociales en torno a su incriminación en los asesinatos de Whitechapel. Contaba que los arrendadores de una casa de huéspedes donde se alojó, le contaron que el anterior inquilino había sido un estudiante de veterinaria con extraños hábitos que fue recluido por sus padres en un sanatorio mental de Bournemourth, de donde era natural. Lo que pretendían con este encierro era apartar a su hijo de la calle porque era el asesino en serie de Whitechapel. Según estos comentarios que hacía circular el propio Sickert, los padres del Destripador, sólo querían protegerlo de Scotland Yard

En 1970 vio la luz un artículo en la revista The Criminologith firmado por Dr. Thomas Stowell donde propone la tesis de un asesino de sangre real o relacionado con la realeza. En el artículo llega a señalar al culpable bajo la denominación de Mr. “S”.

La siguiente acusación surge en 1976 de la mano de Stephen Knight que en su libro Jack the Ripper. The Final Solution, afirma que Sickert fue obligado a participar como cómplice de los asesinatos, siguiendo los postulados de la teoría monárquico-masónica. Sickert se vería abocado al asesinato por su amistad con el prínicpe Alberto y su médico sir William Gull. Knight llega a decir: "...Walter Sickert interviene en el primer plano de esta trama ya que -a estar a la misma- a él se le había encomendado por cuenta de su amiga la princesa Alejandra, madre de Alberto Víctor, una suerte de educación social del joven de sangre real. La tarea del artista, pues, consistía en hacer conocer al inexperto príncipe la vida mundana de los cabarets, las fiestas y una amplia gama de entretenimientos que abarcaban incursiones por el bajo East End, incluido el sórdido aunque excitante distrito de Whitechapel...".
Más tarde, en 1990, Jean Overton Fuller, en Sickert y los crímenes del Destripador, aseguraba que Sickert era el asesino material y no sólo un cómplice. 

Pero, la obra que marcó un antes y un después en la acusación que pende sobre la cabeza de Sickert es la novela de Patricia Cornwell, Retrato de un asesino. Jack el Destripador. Caso cerrado, que se publicó en 2002. Cornwell basó sus afirmaciones en comparaciones de ADN, opiniones sobre pinturas de Sickert, y la suposición de que el pintor tenía el pene deformado desde su nacimiento, lo que le impedía tener relaciones sexuales con normalidad.
La obsesión de Cornwell la llevó a comprar 31 cuadros de Sickert, hizo investigar el ADN de sellos y cartas que, posiblemente, habría lamido el pintor… Ninguna prueba es concluyente, aunque ella llega a objetar que, en un aso, el ADN mitocondrial proviene de Sickert, y que existe una coincidencia con el ADN mitocondrial encontrado en una de las cartas enviadas por Jack el Destripador.
Toda la teoría de Cornwell puede encontrar fácilmente muchas objeciones, pero el mayor problema con el que se encuentra son cartas de la propia familia Sickert que ubican al artista de vacaciones en Francia durante las fechas de la mayor parte de los asesinatos del Destripador. 
Es decir, las teorías que inculpan a Sickert en los asesinatos del East End no tienen una base sólida.
Se podría decir que Sickert es un asesino posible, pero poco probable. Y no me refiero a la causística matemática, sino más bien a la científico-policial.

martes, 2 de febrero de 2016

CARTA A UNA MUJER QUE SE CANSA DE ESTAR EN PIE

No es que el mundo sea enorme
es que a veces nos hacemos pequeñitos
ante el estruendo que afuera te hace creer
que perder es natural e inherente a quienes
no son como aquellos que se forjan
como estandartes de una guerra que no es tuya
ni mía ni de estas que conforman la palma de tu mano
no eres una más de tanto mar
que nos orilla el costado y los ojos
y es difícil estar en pie en cualquier parte
cuando te dicen que no deberías
no tendrías no podrás
es mejor ser que parecer
sumar que restarte en un instante
amanecemos con este corazón
pero pocos se van a la cama con la libertad
de utilizarlo sin preguntar qué hacer con toda esta calma que te da ser a pesar de todo y
hay que ser a pesar de
y saber que no hay tormenta que no acabe ni marejada que no se vaya por el sumidero de los dedos que sostienen tu alma en un hilo tan fuerte como el viento que no cesa
y no pesa tu aliento que no se cansa de parecerse tanto a ti misma

lunes, 25 de enero de 2016

CRIMINALIDAD EN LA ÉPOCA VICTORIANA. SCOTLAND YARD O DE CÓMO NO ATRAPAR A UN ASESINO.

CRIMINALIDAD EN LA ÉPOCA VICTORIANA. SCOTLAND YARD O DE CÓMO NO ATRAPAR A UN ASESINO.


Con la llegada de la industrialización la población en Inglaterra, país en el que surge la revolución de las máquinas, emigra del campo a la ciudad. Esta emigración descontrolada en busca de trabajo por lo que la pobreza iba en aumento. A la pobreza le siguen, casi instantáneamente, los guetos, la mendicidad y el pillaje. Esta nueva población se instaló en el East End: Whitechapel, Bethnal Green, Wapping, Mile End y Spitafields. Allí vivían hacinadas miles de personas que nadan tenían que ver con la otra parte de la ciudad: el West End.

Londres parecía ser la ciudad perfecta para la proliferación de prostitutas, ladrones y timadores. La arquitectura de esta ciudad, con sus laberínticas calles, callejones sin salida, iluminación escasa. Nacer en cualquiera de las zonas del East End significaba nacer condenado a las casas de trabajo, donde se explotaba terriblemente a los niños; o abocado da la delincuencia. No había más alternativa.
Pero el East End pronto se convirtió en “ese lugar” donde los burgueses y los ciudadanos de clase alta, podían dar salida a sus más bajos instintos. Obviamente, en muchas ocasiones eran atacados, robados, estafados. Pero había un ciudadano… Un ciudadano que se paseaba por aquellas calles bien vestido, con buena presencia, pero escondía al mayor monstruo que haya visto la luz: Jack el Destripador.
Pero, en este sistema anárquico en el que prevalecía la delincuencia, ¿dónde estaba la policía, a que se dedicaban los agentes del orden?
En 1800 nació la policía de Glasgow, convirtiéndose en la primera fuerza de orden organizada. En 1829 nace la Policía Metropolitana de Londres y la Policía de la ciudad en 1839. Los Peelers, como se conocía a la policía por el nombre de su fundador Robert Peel no fueron bien acogidos por la población que temía perder libertades a manos del nuevo cuerpo de orden. Tanto es así que llegaron a registrarse más de 2.000 casos de agresiones a agentes hasta 1887. Eso por no contar con que a la policía se le pagaba como a un trabajador no cualificado y no se le daba más armas que una carraca y una porra.
Esto se extendió hasta 1842, año en el que se creó una fuerza detectivesca con un inspector y seis oficiales. Y no sería hasta 1872 cuando apareciera el Departamento de Investigación Criminal.
La alarma social se disparó con la irrupción de la figura del Destripador a finales de 1888.

RELACIÓN SHERLOCK/SCOTLAND YARD
Holmes no respetaba para nada a las fuerzas de seguridad de Londres por considerarlas primitivas en sus razonamientos y un poco idiotas. De hecho, Holmes crea su propio equipo de investigación, los Irregulares de Baker Street, una pandilla de pilluelos a los que llamó la “sección del cuerpo de policía detectivesca de Baker Street. El detective consultor decía que de cualquiera de esos “pequeños mendigos se puede conseguir una suma de trabajo superior al que rinde una docena de hombres de las fuerzas de Policía”.
Existe un hecho que hace que Holmes sea muy contrario a las técnicas de la policía. En la escena del crimen de Catherine Eddowes, el Destripador había escrito con tiza en una pared cercana: “los judíos son los hombres a los que no se culpará de nada”. Por temor a incidentes antisemitas, el comisario de Sctoland Yard, Sir Charles Warren, ordenó limpiar la pintada, algo que Holmes jamás hubiera consentido porque era un absoluto defensor del análisis exhaustivo de la escena del crimen.
Menciones a Scotland Yard por Sherlock Holmes

En El signo de los cuatro insulta aún más a Scotland Yar al afirmar que valora más la ayuda del perro Tobby que la “de todas las fuerzas de detectives oficiales de Londres”. ¿Casualidad que prefiera Tobby a los “Bobby”?
En La aventura del carbunclo azul afirma que no está contratado “para sufrir las deficiencias de la policía”.
En El misterio del valle de Boscombe Holmes se pasa la mayor parte de la novela censurando la “imbecilidad” de algunos agentes.
Sólo en algunas ocasiones, Holmes, se muestra indulgente. En La aventura de la Liga de los pelirrojos, Holmes dice del agente Jones: “Es valiente como un bull dog y tan tenaz como una langosta.

miércoles, 13 de enero de 2016

SHERLOCK AVANZA EN VERKAMI

En un día hemos alcanzado 220€. Y eso que no os hemos enseñado, como dios manda, el plano de Whitechapel que ha diseñado el gran Iván RuSo y que vamos a regalar si aportas a partir de 20€.



En unos días os contaremos a qué corresponden los números marcados en el mapa.

GRACIAS A LOS QUE ESTÁIS AYUDANDO Y A LOS QUE VAIS A HACERLO.

APORTACIONES

martes, 12 de enero de 2016

SHERLOCK LLEGA A VERKAMI

http://vkm.is/lassombrasdewhitechapel 

Descripción del proyecto

Desde que, en 1888, se cometieron los crímenes más horribles que se habían conocido hasta el momento, la literatura internacional se ha volcado con el mito y ha querido desentrañar un misterio que, aún hoy, sigue siéndolo.
¿Quién no conoce al primer asesino en serie de la historia? ¿Quién no ha querido averiguar la identidad del Destripador?
Las sombras de Whitechapel son aquellas que se extienden por el East End londinense, son las mujeres asesinadas, los sospechosos y también son Doyle, quien no escribió ni una línea sobre el asunto.
«…Querido Jefe: Constantemente oigo que la policía me ha atrapado pero no me echarán mano todavía. Me he reído cuando parecen tan listos y dicen que están tras la pista correcta. Ese chiste sobre “Mandil de Cuero” me hizo partir de risa. Odio a las putas y no dejaré de destriparlas hasta que me harte. El último fue un trabajo grandioso. No le di tiempo a la señora ni de chillar. ¿Cómo me atraparán ahora? Me encanta mi trabajo y quiero empezar de nuevo si tengo la oportunidad. Pronto oirán hablar de mí y de mis divertidos jueguecitos. Guardé algo de la sustancia roja en una botella de cerveza de jengibre para escribir, pero se puso tan espesa como la cola y no la pude usar. La tinta roja servirá igual, espero, jaja. En el próximo trabajo le cortaré las orejas a la dama y las enviaré a la policía para divertirme. Guarden esta carta en secreto hasta que haya hecho un poco más de trabajo y después publíquela sin rodeos. Mi cuchillo es tan bonito y afilado que quisiera ponerme a trabajar ahora mismo si tengo la ocasión. Buena suerte. Sinceramente suyo. Jack el Destripador...»
El 31 de agosto de 1888 aparece el cuerpo de Mary Ann Nichols en Buck’s Row Street. Dos cortes en garganta y abdomen parcialmente desgarrado. Presenta otras incisiones en esa parte de su cuerpo.
Lo que parecía un asesinato horrible se convierte en el principio de una ola de homicidios que mantendrán a Londres sumido en el miedo y el oscurantismo. El inspector Abberline, Conan Doyle, Andrew Lang, Sherlock Holmes y el doctor Watson se adentran en la investigación de los hechos.
Los sospechosos se cuentan por decenas, la sangre y las vísceras siguen bañando el Támesis, mientras Holmes descubre que hay cosas que incluso a su mente pueden escapársele. Mientras se escucha hablar de conspiraciones masónicas, de Maybrick, Ostrog, Pedachenko, William Gull, Francis Tumblety, el príncipe de Gales, Walter Sickert.
Un plano, el de Whitechapel. Unas calles que conocen la identidad del asesino y jamás lo han revelado: Hanbury de Spitafields, Dutfields Yard,Mitre Squire y Dorset también de Spitafields.
Adéntrate en el único suburbio londinense que llevó a Holmes a un callejón sin salida.
¿Qué tienen en común los sospechosos? ¿Pudo ser el Destripador una mujer? ¿Quién podía odiar tanto a las prostitutas como para, no solo matarlas, también eviscerarlas.
En palabras de Juan Mari Barasorda
Carmen Moreno incorpora a Holmes a una investigación real siguiendo el camino iniciado por uno de los padres de la “Golden age “, amigo de Agatha Christie y cofundador del Detection Club, el clérigo Ronald Knox en una ya lejana conferencia sobre la obra de Conan Doyle impartida en 1911. También incorpora la multifacética escritora gaditana a la Hermandad de los Fenian en un papel relevante. Lo hace nuevamente con todo sentido.
Arthur Conan Doyle era de origen irlandés y siempre fue consciente de sus raíces celtas y paso muchas de sus vacaciones de verano en Irlanda. Su conocimiento y seguimiento de las actividades de los Fenian son incontestables. Moriarty era irlandés, lo mismo que el coronel Moran. Incluso es más que probable que Doyle modelara el carácter del profesor Moriarty a imagen y semejanza del líder fenian John O’Connor Power. En El valle del terror hay referencias apreciadas por estudiosos de la obra holmesiana a la creación de la organización secreta irlandesa de los Molly Maguires creada en Pennsylvania en la década de 1870.
Fuera sindicato minero o sociedad secreta los Molly Maguires fue una hermandad que nunca olvidó sus orígenes irlandeses y una pesadilla para los empresarios mineros que oprimían a aquellos inmigrantes de Irlanda. Las referencias, más o menos veladas, de Doyle al papel de la hermandad nunca hubieran faltado en una novela en la que Doyle hubiera puesto a investigar a Holmes los crímenes de Whitechapel, pues, sin duda, el Doyle criminólogo no hubiera pasado por alto el origen irlandés de varias de las prostitutas asesinadas. Este es el terreno en el que con acierto se aventura Carmen Moreno: se pone el victoriano traje de Conan Doyle para hacer suyas las sospechas a las hubiera podido llegar o para adentrarse en el mundo de las médiums y del espiritismo como camino para la búsqueda de la verdad.
Pero también se pone la gorra de pana del irregular Wiggins para recorrer las calles del East End, recordar viejas canciones e investigar sobre el terreno ganando la partida a Abberline y a Lestrade. Es una tarea exigente y una apuesta arriesgada porque necesita que el lector cómplice se situe cada momento en una parte de la historia y en la perspectiva de cada uno de los investigadores que Carmen Moreno pone en juego sobre el tablero de Whitechapel como si de un juego de rol se tratara. Como debe ser cómplice para aceptar la presencia inquietante de un Lewis Carroll alejado de los cuentos infantiles y gobernado por los ocultos hilos que mueven en la oscuridad de las sombras los versos de un poema para crear anagramas de terrible significado.